Ahí está,
como metida en un saco de aire,
repleta de mesas con posos de café, tazas semi rotas y botellas de cerveza.
Con cara de puta, o de loca,
o de puta chiflada
que busca en las baldosas un poco de razón;
y en cada borrachera un cuerpo que follarse
para despegarse de toda esa neblina
de mezquindad.
Ahí está,
metida para dentro como se mete el deseo,
con la mirada perdida repleta casi de escándalo,
fumándose los días
esperando a que vuelvan,
sabiendo que el sabor que tiene en las pestañas
es el olor de su propia
araña.
.
.
(

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