Igual ni sirve, figurate, salir de casa creyendo que por un segundo la Democracia existe y llevarla a cabo es tarea digna y justa, más allá del deber. No sirve y te das cuenta (que es peor) mientras tiemblas de ilusión durante los segundos previos a ver como tachan tu nombre en un papel y te dicen "vota" mientras depositas el futuro en una urna que casi se tambalea.
Qué miedo da saber que tus actos cada vez se limitan más.
Qué miedo se me ha quedado en el cuerpo mientras comprendo que se tiñe de nuevo el mapa de azul y no podemos hacer nada.
Qué miedo subiendo las escaleras de casa sabiendo que cuando llegue arriba romperé a llorar de rabia y frustración viendo como la gente se ha olvidado de lo que significa (la) Humanidad.
Qué miedo tengo metido en las manos que tiemblan viendo como en la televisión no para de mentir.
¿Hacía donde vamos ahora, guerreros? ¿Hacia qué luz?
Y sonrío con cara incrédula mientras me miro al espejo y me digo a mí misma que antes de morir, me echaré al monte y lucharé en la guerra...

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