1.12.08

vamosporciclosporquesomosciclos

Es curioso como la vida te va marcando las pautas, las etapas quiero decir. Un día, te levantas pensando que uno de los problemas mayores de tu vida se va a solucionar, y a las horas, te das cuenta que no tiene cabida su solución, que da igual, que lo único que tienes que hacer es desprenderte, aprender la lección y aceptar. Y punto, y no hay más y si hay más es porque violentas la realidad y haces que tus acciones estén predestinadas al fracaso (al bucle vicioso de volver a tirar para delante mirando para atrás y viceversa). Y entonces comprendes que la reciprocidad es lo más importante. Que el respeto se ha perdido y que perdiendo eso, en la batalla no hay más que derrota y cadáveres... Eso lo entiendes después de horas de reflexión, cuando ya no te quedan lágrimas, en la playa, paseando, sintiendo como dentro de tí hay mucho más frío que fuera. Pero ,por casualidad, así, como vienen las cosas, un montón de pájaros, de esos que normalmente casi odias en verano cuando revolotean por el barrio buscando comida, dan vuelo hacia ti y por un momento sientes que te van a llevar a otro lugar, y te lo crees, y cierras los ojos y esperas. Descubres que has dejado de llorar y que el silencio te inunda. Joder, por un momento creías que... ¡So boba! y te ries. Ries de todo, pero sobretodo, de tí misma. Nadie más que tú puede llevarte a volar. Y volar no es más que estar en paz con uno mismo... Entonces, ¿por qué huir?
He dejado de querer huir. He dejado de quererle porque por fín he comprendido que yo no quiero sufrir, que sigo el camino del Dharma y que lo único que quiero es elevarme, como aquellos pájaros.
Ahora toca darme esta oportunidad y sentir ese calor que da el darse el apoyo que solo uno puede darse.

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Mis mejores deseos para tí:

Que el eterno Sol te ilumine,

que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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