La verdad es que me gustaría irme lejos. Tan lejos, que olvidara cuál es el mejor camino de vuelta y tuviera, si es que algún día llegara, que mirar con detenimiento (ése que me ayudaría a volver a tener ganas de no volver) cuál es el camino más corto a casa. A casa... ¿y dónde está mi casa? ¿cuál es? Echo de menos abrir los ojos al despertar una mañana más y sonreir, pero sonreir de verdad, agradecida. Ya ni siquiera agradezco a mis pulmones a ver seguido respirando sin yo habérselo pedido durante toda la noche. Ni siquiera medito horas o dibujo antes de ir a la cocina a tomar café. Ahora solo me apetece cerrar los ojos bajo la manta y bajar la persiana para que no vea la lluvia o el sol, si es que algún minuto se digna a aparecer. Ya no me apetece caminar bajo la lluvia, la misma que nos pesigue hace semanas, como antes. O tomar café en buena compañía. O quedarme de pie en el autobus hablando con cualquier persona mayor que te habla de sus problemas por un simple roce de rodillas. Ya no me apetece encontrar excusas para quedarme sin aire a media mañana de tantas cosas por hacer, o llenar mi agenda con teléfono y papeles para proyectos de ningún tiempo. Ni siquiera planeo nada de teatro o del partido... Ya no hago nada porque no me apetece. Lo mismo de siempre. Levantarme, leer, ir a trabajar, tomarme unas cañas sin tomar, llegar a casa, leer y dormir. Y mientras, hablar de lo mismo, de lo de siempre, en el trabajo, sentir dolor físico por todo mi cuerpo y echar horas extras como alguien que no tiene mejor que hacer que trabajar. Estoy pensando en echarme a fumar y todo... al menos así tendría cinco minutos menos del día, o eso dice mi jefe cada vez que se fuma uno...
Y mientras, mi cabeza se declina por ponerse en modo "off" y decidir que mis vísceras se muevan por dentro a cada golpe en el suelo, a cada paso en las nubes. Y soñar, sin soñar porque ahora tampoco sueño, despierta, que vendrá un aire fuerte que me devolverá esa chispa que de alguna manera se me escapó no se cómo, ni cuándo, ni dónde pero que tanta identidad mia era y que se esfumó... Porque ni siquiera tengo ganas de ir a buscarla, para qué. Maldita sea.
Y ya no quiero llorar... bah, ya ni siquiera lloro. Ya ni sé cuál de los sentimientos en es el que tengo. Bueno si, uno si tengo claro... estoy (como) vacía.

2 comentarios:
juas! pues juntate conmigo entonces jajaja aunque esto va a ratos.. hoy estuve en Brno! genial.. muchos recuerdos de hace ya 4 años... dejalo todo y vente a Rep. Checa a ver a tu hermana no?
Sé como te sientes.
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