5.2.09

Quevueltasdalavida

Llegué a pensar que sería posible un cambio. Que todo aquello que había visto, imaginado en algún lugar de mi presente, de mi presente hacia el futuro quiero decir, iría a algún lugar de esta existencia. Llegué a ver con claridad imágenes que en su momento hubiera jurado que serían verdad precisamente porque haría lo im-posible por conseguir que lo fueran. Imágenes que formaban mis ilusiones diarías a pesar de que fuera de mi cabeza, poco estaba para ayudarme a realizarlas. Aún así, contra viento y marea, luché una vez más por mi unidad: por hacer que eso que pienso, siento y quiero, se unan en un solo "yo", sin que resulte "ego" único para realizar las cosas. Luché, lloré, reí y peleé para que mi felicidad fuera un culmen de todas las felicidades que hacen brillar y vivir los ojos de quienes forman mi vida. Especialmente una, la más importante, por la que me volví loca.

Dicen que día a día la vida te va dando lecciones. Ultimamente, me son muy palpables. Soy consciente de que a cada paso, el camino va labrandose y que, como si fuera un oasis del desierto, o un único precioso olivo en medio de un campo arado, hay ciertas recompensas que van dandote empujoncitos de ánimo para seguir adelante. A pesar de todo, de todos, de las circunstancias, de Él, de las magulladuras, de las esperanzas truncadas, me siento satisfecha. Porque siento que he hecho lo que debía, tomando como bandera lo que quería hacer. Porque intenté por encima de todas las cosas, ser como soy, lo más sincera que puedo en todo momento y actué conforme mis sentimientos y luego después mi cabeza, iban pactando con mi cuerpo...
Y después de semanas, de meses, tal vez de una vida entera, entendí la lección. La lección que siempre tuve delante y que de alguna forma no ví porque no hay peor ceguera que la que uno se (auto)inventa.
Supongo, y mi filosofía de vida lo entiende así, que este gran paso que he dado, este escalón en el entendimiento, se debe a otros factores que nada tienen que ver conmigo realmente. O sea, no solo yo tengo la "culpa" de haberme dado cuenta de todo esto, sino que lo único que he sabido/podido ir haciendo es atar cabos y unir cuentas, gracias a otras personas/factores/circunstancias...
Y después de todo eso... Después de pensar que jamás levantaría cabeza porque me aturdía el ahogo que provoca el no entender nada, vino el comienzo de una nueva etapa: la esperanza de quien encuentra justo segundos después de parar de buscar.
Me siento afortunada, muy afortunada. Y convencida de que este tramo, que he ir realizando sola (pero acompañada), me va a servir para impulsar lo que verdaderamente he ido guardando durante años: la verdadera pureza del significado de ésta vida que me ha tocado vivir esta vez, después de varias reencarnaciones (que intuyo ultimamente, tratando de esquematizar para entender o dar un poco de orden y encajar, a tantas experiencias "místicas"/transcendentales que estoy teniendo en los últimos largos días), lejos de la esencia de lo que puedo llegar a ser hoy día.

Pues si, todo pasa por alguna razón, el mundo es un pañuelo y las paredes nunca te aplastan del todo, en ése intento loco porque te quedes sin aire, siempre hay una grieta (más grande o más pequeña, pero grieta) que te da luz y aire y te hace ver las cosas como son: que el mundo no se acaba de sopetón... Y todo eso, y más, te lo debes a tí mismo. Porque nunca hay nadie como tú. (Porque nadie mejor que yo para eso)

Ay destino, ¿qué me traes ahora?

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Mis mejores deseos para tí:

Que el eterno Sol te ilumine,

que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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