Cuando quiere algo lo quiere YA y no por impaciencia, por capricho. Lo descubres cuando hablas con ella unos minutos. Cuando, pasado un tiempo, si le pareces interesante o le caes bien, te mira con ojitos dulces y te sonríe como solo ella sabe hacerlo. Entonces, es inevitable la caída, el nudo en la garganta y el tambaleo de pie. El tila y catala, el llévame ya donde sea o déjame en paz.
Cuando quiere algo da un par de vueltas sobre ello, a veces muy sutiles (aunque casi torpe), otras en cambio totalmente directas, y como un gato, caza rápidamente el ratón al que ni siquiera dió tiempo a pestañear. Sea lo que sea.
Infalible.
(...)
A veces ocurre que me canso de sus caprichos y la miro como solo puede mirar la tormenta. Así es como unicamente baja la mirada de verdad y pide disculpas con el cuerpo; jamás con la palabra. Hay momentos en los que mi cabeza no la perdona pero el cuerpo si. La tregua entre mis distancias y su sencilla forma de estar en el mundo hace que me replantee la inexistencia de la dificultad en toda relación humana, pero cuando segundo después enciende su mirada y se muerde el labio, entiendo, que me pierden los retos y la locura de estar viva en pasiones de infierno me vuelven loca.
Pero a veces.... Ocurre también que viven momentos difíciles y ni mi cuerpo le perdona. Me saltan diablos en la entrañas y mi cabeza me dejó por cualquier disputa previa con mi sexo, se fué, me abandonó... y entonces no hay viento que me apague. Mi mirada entonces sí que es tormenta y ella se aleja, como gato enojado, evitando la lluvia. Por momentos viene a ver, pasado el tiempo, si mi sonrisa refleja un ápice de cariño; si mis manos cambian de forman y ya no exigen, dan. Se acerca a mí, despacio y me cubre de palabras como "me cuesta ser distinta a eso, pero quiero serlo, voy cambiando, no lo ves?", que mi cabeza quiere asimilar y vuelve de sus vacaciones pero viene con resaca y del todo no está por la labor de ser tan explotada.... Poquito a poco vuelve el sol a acariciarme y me dejo ser, aun sin pensar demasiado...
Después sigue la vida, girando, haciendo de las suyas, prostituyéndose como lo hace el amor, el capricho, la desgana, a cada segundo de esta puta existencia cíclica,
y todo se acaba porque comienza la historia más repetitiva del mundo...
D e t e s t o la ru(t)Ina*,
blablabla.... ... y sigo aquí,
esperando*

No hay comentarios:
Publicar un comentario