Tengo el cuerpo lleno de señales.
El sentir lleno de cicatrices.
La vivencia llena de incertidumbre.
Y la esperanza... vacía de contenidos.
Tengo pocos contactos catalogados como "espirituales".
Nudos cerebral cada que hablo de futuro.
Y sonar de dientes si me hablan de política...
Vencida esta etapa, ¿enfrentaremos el futuro?
Aprenderé a arder si todo prende.

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