Esta comprendiendo... pero le cuesta. Sabe que todo lo que vivió no volverá, que su cajita especial volverá a ser azul como al principio, que no habrá cromos, ni relojes colgados boca abajo encima de las escaleras. Volverá a subirse al autobus deseando tocar en la parada equivocada y escuchar ése pitido que le devolviera a su sitio, el sitio exacto, ÉSE sitio.
Y mientras, se ruboriza sintiendo su sexo arder frente al trono destronado. Hay millones de razones por las que hacer pero... le cuesta.

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