Que se me llene la boca con todos tus mordiscos, y todas mis (des) ventajas se queden en nada frente a sonrisas que estallan delante de un mar de fuego en la ciudad del mar*. Que siempre me sorprendan tus encuentros y mis escalofríos hablen con los tuyos y con Venus.
Déjame ser un poquito lo que te falta, sé que nos va a gustar...

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