11.7.11

yparabeber:mantequilla*

No todos podemos ser domadores de leones, eso es cierto, pero podemos intentarlo. O al menos, eso creo yo, mientras esa plaza de las palabras repletas de cosas que decir (y eso es; callar con y sin tabú) se me aparece en imágenes que modifico porque cuando las grabé el alcohol no me dejó ordenarlas con claridad. Y luego ya se sabe, con tres cervezas de más y unos cuantos chupitos horribles, a una le da por emocionarse contando qué son las palabras y sus dolores. A lo que sucede una orgía mental y un monólogo absurdo sobre la coherencia y la estabilidad emocional humana. De repente, tras toda esa verborrea ebria (o sea, cegada de pasión y alcohol) es interrumpida por alguien que llora con lágrimas pausadas (de ésas que te hacen ver, por su tiempo y su trayectoria, cómo sufre quién las derrama), y tú, absurda donde las haya, te preparas para presenciar una catársis sentimental de alguien a quien tenías como un ente racional, concretamente el más racional de todos cuantos conocíste. Y el mundo se cae. Se cae... Y eso significa que todas las cosas que creíste sobre ciertas otras cosas (ésas que tuviste que creer por cojones, porque estaban "impuestas" así y tenías que aceptarlo y punto) no eran, ni son, ciertas; eran una mentira telón, de las que se crean para mermar responsabilidades y sensaciones. Para reducir dolores futuros que, más tarde o más temprano, vendran, porque han de venir... Y basta. Todo se cae si tiene que caer y así es, cataplún! tú estás frente a eso, completamente borracha y llena de ganas de morir por alguna de tus pasiones reprimidas a la fuerza. Y entonces... alguien te habla sobre su soledad; esa sensación tan destructiva que se te mete en los poros y no te suelta. Y te dice que aunque lleves media vida con alguien, años, meses, días... teniendo tan cerca a otra persona que incluso confunde vidas o espacios, no se le conoce y una mañana te levantas con la maldita sensación de no saber con quién estás compartiendo tus días. Y de repente, el pasado te come la cabeza y las nostalgias se convierten en presente. Y voilá, tu vida ha dado un giro, acabando, como jamás pensaste, alcoholizado, tirado en la madrugada, en una plaza llena de palabras... Y eso te lo dice alguien a quien quieres, de quien llevas cinco años sin saber qué ilusión le mueve las entrañas, pero que se asemeja a tu alma como las cosas más grande que llegan de golpe y sientes, ¡dios mio! COMPRENDES que los Dioses te han puesto una palanca para abrir puertas y que tienes la capacidad hermosa de producir.

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Mis mejores deseos para tí:

Que el eterno Sol te ilumine,

que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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