El café solo doble se te enfría tras tanto frío y tanta charla en ésa terraza al solecito. Tienes delante a unas de las personas más hermosas de tu vida, que te habla sobre tonterías varías que te hacen sonreir. Te gustan sus ojos, la forma elegante con la que cuenta cosas tan mundanas y la manera tan cariñosa que tiene de estar en el mundo. Sabes que en vuestra amistad es muy necesaria esos momentos que hace tiempo no vivíais y aún así, pese a que es importante y tratas de escucharla atentamente, hoy tienes la cabeza en otro sitio. Estás al sol... y bien podrías cerrar los ojos y aparecer en aquella hermosa playa de Gran Canarias, junto al auditorio, con ese ambiente de surf y tantas personas alegres, festejando el increible día que hace... Podrías cerrar los ojos y encontrarte tirándote al suelo de la risa camino de esa playa tan paradisiaca y tranquila, tras aquel bosque de pinos mediterráneamente bello, en esa ciudad que tantos momentos increibles te ha regalado durante los veranos de atrás que recuerdas. O por el contrario, podrías abrirlos y verte sentada en las escaleras de la entrada del Monasterio, meditando en el fin de la existencia como aquel día de Febrero hace tres años...
Pero no. Justo estás sentada en la ciudad que hasta hace poco, ha sido tan solo tu lugar de nacimiento, y que en cambio será ahora la ciudad donde "tu criatura" nacerá dentro de unos meses. Estás con alguien que respetas, quieres y admiras, y por suerte, a unos centímetros de ti. Y aún asi, de repente dos lágrimas caen tras tus ventanas y te viene la imagen de alguien que partió hace seis meses, una madrugada de un día como hoy, de tanto sol. Y deseas no llorar de tristeza. No evitas las lágrimas que ya caen una a una sin que puedas evitarlo, pero deseas con fuerza recordala por lo que realmente fue, no por los malditos meses que estuvo en el hospital preparándose para marchar, y tú sentada en aquella butaca, hablándole del increible día que hacía fuera, la primera vez que la viste con tanto tubo y tanta máquina.
Joder.
Minuto a minuto desde hace horas, mucho de que antes de ese sol tan brillante saliera y eras un ramillete de preguntas y temores dando vueltas por la casa, te prometías a tí misma que hoy pensarías más en los momentos hermosos de sol vividos que los momentos de tristeza.
Pero no puedes evitarlo... NO, a veces, no se puede.
Puta mierda.

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