Por esta época, hace ya un año, buscaba piso, tenía el dilema de si viajar a Argentina o no y me encontraba perdida en mi soledad de cronopia. Parece mentira que de esto haya pasado mitad de un invierno, una primavera y un verano. Ahora, otra vez en otoño, tengo un huequito solo para mí (Dhara, pelirroja y duendes incluidos), un viaje cerca y una compañía indispensable.
Cómo pasa el tiempo...
Ahora nos vamos al teatro a sentir el flamenco viajado por Albéniz...
Buena noche!

No hay comentarios:
Publicar un comentario