Apareció tras el humo de unas velas y un fregadero repleto de platos sucios. Con una canción que sonaba en su móvil cada vez que pensaba en sueños de canción y canciones que desinventaban ilusiones ahogadas en vasos de cristal. Se inventaban historias que cada uno vivía sin compartir, con diferentes vidas, con diferentes metas, con diferentes personas. Pero inexplicablemente siempre estaban uno en la vida de la otra y otra en la vida de uno. De manera extraña compartían un hilo que nunca jamás había sido visto en ninguna otra realidad.
Amor. Era eso algo más que una palabra para Ellos...

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