Preferiría que todo fuera en silencio. Sin ruidos. Entre cajas. Con paz.
Y aún me quedan por colocar todas las cajas que caberan en la furgoneta azul que tantas veces me hizo sonreir al darme el sol por al ventana. Afortunada de su conductor y de su increible protección incondicional.
Ojalá supiera encajar que esto no es lo que me gustaría.

1 comentario:
A las puertas del cielo llegaron un día cinco viajeras. ¿Quienes son ustedes? -les preguntó el cancerbero.
- Somos, contestó la primera- La mala fe...
- La ansiedad... -dijo la segunda.
- La intolerancia... -dijo la tercera.
- La brutalidad... -dijo la siguiente.
- La falsedad –dijo la última.
- ¡Identifíquense! -ordenó el Cancerbero.
Y entonces...
La mala fe …cuestionó la autoridad del guardián.
La ansiedad …lo ignoró y siguió su marcha.
La intolerancia …lo insultó.
La brutalidad …lo asesinó.
Y la falsedad …tomó su puesto.
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