15.4.10
detallesqueformanmisdías*
Inventarse la vida del tipo del asiento de delante del avión que tiene su nariz pegadita a la ventanilla, con los ojos muy abiertos, tratando de captar todas las nubes y sus formas y que sólo puedo ver a través de un espacio de diez centímetros, lo suficiente para unirme a su ilusión y observar, observar si, todas y cada una de los algodones de ahí abajo. Pararse delante de un edificio que hace esquina, y ver como se adapta perfectamente a esa curva e imaginar que llevo la cámara conmigo (si es que no es así) y puedo hacerle una foto para mostrar ese ángulo tan perfecto. Mirar la hora en el autobus y ver que voy con tiempo suficiente para tomar café en cualquiera cafetería y disfrutar del sol un poquito más, antes de meterme en aquella cueva donde trabajo. Seguir las gotas del cristal en la ventanilla del coche y acordarme del juego aquel cuando niña en donde las gotas que más corrían era Aladín y las siguientes, los guardias reales que le persiguen. Imaginar, imaginar, imaginar, momentos de un viaje que todavía no he vivido. Creerme importante, o al menos un poquito, cuando el viejecito de la segunda parada después de la mía me dedica su mejor sonrisa al cederle el asiento. Caminar hasta la biblioteca, subir las escaleras, y encontrarme frente a ese mar de libertad lleno de historias escritas para mí... y quedarme allí horas, sentándome en cada parte de suelo conveniente a cualquiera estantería en donde hoy toque encontrar, o buscar, según sea el caso, y decidir que ése pequeño librito de estrellas va acompañarme durante 15 días a todas partes en la mochila o el bolso, en el tren,a pie o en el bus... y salir de allí con una sonrisa inmensa, como el niño que encuentra un tesoro cerca del mar y lo guarda con cuidado en sus manos para que no se pierda. Bajar las escaleras con más satisfacción de quién las sube para enredarse en apuntes y libros teóricos, y tomarse un chocolate caliente con poca azúcar en la maquinita de la primera planta. Salir del templocasisagradodeloslibros* con una sensación única... Despertarme con una mala noticia y tratar de buscar su lado bueno, y dedicar canciones y oraciones de meditación a quien está perdido tras ese horror que traen las malas noticias. Echar de menos... Echar de menos... Echar(te) de menos... Llorar al abrazar a mis gatos tras cinco días sin abrazarlos. Beber té verde con leche y canela. Descubrir que no he perdido lo que había perdido. Escribir aqui.
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Mis mejores deseos para tí:
Que el eterno Sol te ilumine,
que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*
que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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