Pero aprendes.
Aprendes de tu padre, de sus palabras sencillas; del amor de tu madre, de su paciencia serena. Aprendes de tu hermana mayor, de su ilusión de niña grande; de tu hermana viajera, y de ésa forma camaleónica de adaptarse a todo. Aprendes de ti, de tu visión de las cosas, de tus reflexiones en la madrugada, de tu forma de ver el mundo. Aprendes, de la distancia y de esa claridad que se pone en las cosas cuando estás lejos.
Y agradeces... Agradeces a la vida por darte todo eso que ni siquiera esperas.
Eres tan afortunada, te dices.
G r a c i a s*

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