24.3.10
idayvuelta
Se sienta todas las tardes en el mismo sitio. Después de tomarse un tiempo viendo a los transeúntes caminar rápidos hacia casa, donde les espera una familia para comer o en el peor de los casos, un perro, alguien o algo que les haga sentirse un poquito acompañados; camina con paso lento, hoy no tiene demasiado bien los pies y sus pesadas maletas no ayudan, hacia la estación en donde volverá a mirar a los transeúntes otro poco rato más y pensará en sus vidas, sus vidas acompañadas. Y ahí está de nuevo, a las tantas, sentada en el mismo sitio, esperando que algo ocurra para no tenerse que ir sola hacia el banco de siempre, donde echará su pequeño cojín, el cartón y luego se tapará con la manta, esperando... Tal vez un poco de calor, o un golpe de suerte, o un tren que le lleve a mejor vida. Pero siempre está ahí, ahí, en cualquier parte, todas las tardes. En la parada del autobus, en el callejón de las llaves, buscando en aquel contenedor, en la parada antigua del tranvía, a las afueras del centro comercial... No importa la hora, tampoco el sitio. Aunque... siempre, siempre, la verás a las seis, sentada frente al gran reloj de la estación, esperando...
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Mis mejores deseos para tí:
Que el eterno Sol te ilumine,
que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*
que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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