A veces me vienen ráfagas de ti, intuyo que son esos momentos que desconectas de todo y piensas en mí. Entonces, me entra un cosquilleo en la garganta y me sonrío (bueno, te sonrío a tí en la distancia) y me pongo a soñar en nuestras cosas, que en el tiempo presente, son solo palabrerías (y que estoy quede entre tú y yo).
Aún así, a veces creo que son tan reales en mi cabeza que a tí tambien te llegan y lo notas, y te pones inquieto, como enfadado con todos menos conmigo.
¿Y qué nos pasa a tí y a mi? ¿qué hay entre nosotros?
Tú con tu vida hecha: teniendo poco espacio para tí solo, con una habitación enterita para tus cosas, con tu humo, tu música y tus ideas frustradas de viejo adolescente que aún quiere joder el Monstruo, a este puto Sistema de cabezas huecas pero que, en vez de eso, lleva más de media vida reconstruyéndolo.
Y yo... que me estoy preparando. Preparandome, sin más; sin saber todavía para qué (pero ha de ser algo gordo, porque no es algo pasajero pues se me está metiendo por los poros y no me suelta por dentro, y ya me hace feliz). Pero es algo conmigo: conmigo misma y con la vida (y no estoy hablando solo de la mía, de la Vida en general), y tú también estás pero de lejos, como todos.
Aún así, algo hay entre nuestros espíritus que se unen y que hacen que queramos unirnos incluso carnalmente... pero fallan muchas cosas, muchas. Lástima.
¿Sabes una cosa? Te pienso tantas veces a lo largo de la semana... En casa, en la ducha, en el trabajo, en la montaña, en la playa, en bici, caminando, viendo la luna, mientras respiro... A veces incluso te cuelas en los ratitos para mí, en los que estoy yo con mis "yoes", y eso no se lo permite a nadie, sabes? En fin... Y sobretodo en el autobus, fíjate. Allí siempre tengo la sensación liviana de que voy a encontrarte en cualquiera calle, como alguna que otra vez... Eso me hace sonreir enormemente. Qué cosas, eh?
Y bueno...
Deberíamos dejar de mirarnos así, ¿no? con ése fuego entre iris e iris; con esas sonrisas después de comentarios que nadie más entiende. Joder, deberías de dejar de preguntarme, sobre quién me acompaña por las noches a la cama, o quién viene a recogerme al trabajo, o en quién pienso mientras me quedo absorta en mi "realidad paralela".
Si, lo sé... yo debería dejar de mirarte como idiota esas veces en las que te contesto con la boca pequeña "y tu? con quién duermes tú? o mejor, en quién piensas?", y esperar a que te pongas distante, extraño, con esa mirada helada y ese bajar de boca... Y mientras, tu moto, tu plato, tu cama, tu casa... la tienes a medias con alguien que, imagino, todas las noches, te quita la ropa y la piel a bocaos.
*
*
*
*
Nota: por ahí leí que Pessoa dice que las cartas de amor son ridículas... Que conste que esta no es una de ésas, y no por ridícula sino... por lo otro.
...

No hay comentarios:
Publicar un comentario