Hace unos días alguien me dijo algo que me cambió la perspectiva de las cosas. Me hizo estar verdaderamente en crisis y pensar ciertas cosas sobre si. Pero son de esas cosas que llegan en el momento justo y que, aunque en un principio no lo aceptes, era lo que necesitabas escuchar para terminar de armar todo en tu cabeza. Entonces te das cuentas de ciertas cosas que, ni teniendo toda la vida por delante, podrías haber visto sin esas palabras que vienen desde otra boca...
La vida está cambiando constantemente, a cada segundo, a cada paso, a cada palabra. ¿Nunca has escuchado que hay oportunidades que pasan como un tren una vez en la vida? Pues yo lo estoy viviendo día a día y ciertamente, hay una persona que cada segundo, me desmuestra que las oportunidades se ganan, se van viviendo, se crecen dentro, se revuelven contigo. Esa persona suele decir "las oportunidades, se ganan" y yo me estoy ganando, humildemente, una muy buena. La mejor que podría llegar en estos momentos en los que he sido valiente y he puesto punto y final a algo que ya estaba perdido desde hace mucho tiempo (y ahora lo entiendo). Y me siento afortunada y feliz de poder decir que las peores desgracias y malos momentos de la vida, normalmente, vienen sumados de grandes personas. De personas con enorme luz propia, como faros.
Ha llegado el momento de vivir lejos de lo que hace dos años, cuatro meses y dieciocho días, creé en mi cabeza. Nuevos sueños que han sido surgiendo de la nada, de pequeñas brasas, de horribles noches de soledad y temblor de huesos. Nuevos proyectos que van recobrado vuelo y que, maravillosamente, se lian como hilos irrompibles de cometas de colores en otros hilos y otros proyectos, en otras manos y otros vientos que los llevan. Nuevas ideas, nuevas etapas, nuevos amaneceres y atardeceres... Nuevos viajes, como éste. Dentro de unas horas, parto a la ciudad del viento, a terminarme de curar (aunque de esto no voy a curarme en la vida, lo presiento), a terminar de entender todo y sonreir porque ha sucedido así y porque... pese al dolor y a todo lo malo que soporté, estoy feliz de haber encontrado tanto que encontré en aquel sueño hecho vida tiempo atrás... Y me siento orgullosa de todo lo que fui de manera compartida en otras manos, y otra boca, y otro pelo. Lástima no haber podido compartir tambien alma y corazón. Suerte que ahora puedo hacerlo de nuevo. Cuanto quiera, cuando pueda, cuando sienta.
Soy libre. Un poquito más LIBRE y me siento en paz. Como cuando alguien ve a delfines en un amanecer y descubre que tiene un poquito de ellos tambien en sí; o como cuando tienes frío después de subir un montaña y recibir el viento de arriba, y te dicen de abrazarte y sientes la energía de otra persona, su calor, dentro, como el fuego de la montaña que respira bajo tus pies. O como cuando en mitad de la noche, alguien te despierta y te dice "ven, vamos a un sitio", y delante de tí tienes un mar lleno de nuevas olas enteritas para bañarte de nuevo... para surcarte el cuerpo desnudo y hacerte feliz.
Y con todo esto, y sobretodo gracías a ti (a ti, mano con ciervo en llamas dentro) he aprendido que la felicidad no ha de depender de otros sino de tí mismo. Pero, otra persona me está enseñando que, afortunadamente, las personas ayudan a que seas mucho más feliz.
Lo dicho, me marcho... quién sabe cuando volveré.
Paz para todos.
De ésa que nos da el sol que brilla para siempre... como mi amor por quien sé lee esto.
(Siempre estarás. Siempre estás...)

1 comentario:
me gusto... solo comentar que no creo que las oportunidades se ganan. No puedo confiar en que currando venceré, sencillamente vencere cuando tenga suerte, y cuando no me hundire...
Publicar un comentario