La brisa del mar. Aquel nestea. Aquellas camas rollos hawaianas y sus formas. La piscina también redonda. El olor. El jazz. Las palabras que formaban algo asi como esperanza. Mis ganas de levantarme, inesperadamente, y sentir la música. Bailar. Sentir. Hablar durante toda la noche, incluso conmigo misma, hasta el amanecer. Ser eterno en cada sorbo de vida.
La noche.
Me encantan las noches de verano, ¿lo dije alguna vez?
:)

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