Especies en peligro de extinción. Los demás, son como dardos que se clavan y permanecen por el pelo, por los poros, por los pies, las manos, las vértebras...
Hay cártes y música extraña. Humo, luces, cócteles y babas.
Todo es extraño.
Huele a éxtasis y énfasis, y en el fondo, todos tienen miedo.
Hay monton de mentiras que se quedan entre las encías y los dientes. Mentiras que, siendo no dichas, se convierten en verdades. (Y viceversa).
Hay un monton de verdades que no, se dicen porque no se está dispuesto a decir nada. Porque la música está demasiado fuerte y entonces, nadie habla: gritan cosas que ni siquiera se entiende.
Pero no importa... lo que importa es que los demás sepan que los ojos no mienten y que las verdades se dicen sin decirlas, susurrándo de cerca... bailando.

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