No sirve de nada que escriba aquí todo esto. O quizás si. Si, si que sirve. Pero siento que mis manos necesitan sacar todo lo que están llenando mis ojos: un centenar de sensaciones y mil y una lágrimas. Que mierda de fortuna. De ruleta rusa. De su puta madre. ¿Por qué la vida nos trata tan mal? ¿Qué coño hacemos para que se nos nuble tanto la vista? Mierda. Mierda. Mierda y mil veces más mierda. No hago más que preguntarme una y otra vez. Bumbumbumbumbum. Y mil y otra vez más me pregunto. ¿Qué he hecho mal? ¿Dónde carajo he fallado? he apostado, he luchado, he caminado llevando, como lázaro, a dos ojos que decidieron ser ciego, agarrando con caricias dos manos y tirando de las mias que se agrietaban de tanta lucha y tanto peso, y lo hecho por railes ardiendo, a veces descalza, con miedo, a plena luz, moribunda o con la ilusión típica de una niña... Y lo he hecho, siempre, con la esperanza de que el amor todo lo puedo. Joder. TODO. Porque el amor corre por las venas de cada uno de nosotros. Porque el amor es el motor del mundo aunque algunos se empeñen en romperlo. Y no. Joder no. Por amor, uno hasta se quita la vida si hace falta, incluso para toda la vida. Si, eso es. Uno se quita la vida, durante toda su vida, por el amor. ¿Entiendes? Yo doy mi vida si hace falta, la doy, aunque me pase el resto de mis días así. Aunque me duela el pecho como ahora y no pueda respirar. Aunque considere en estos momentos que el amor es lo peor que me ha pasado la vida. Que por el amor, que por ser tan pasional, tan jodidamente emotiva, sea bipolar y tan putamente caotica. Rabia. Es eso. Escribo desde la rabia que produce el amor. Desde las vísceras de dentro que te duelen. Desde el infierno de dentro, desde esta llama que me abrasa y me ahoga y yonosequémás. Y el amor es lo más lindo que puede en la vida sucedernos...¿Qué he hecho mal? he aguantado, he sido traicionada, he vuelto a aguantar, he respetado decisiones que me han cambiado (sin elegir) para el resto de mi vida, he llorado como jamás había llorado en mi vida. He olvidado quién era mil veces para mejorar la primera persona del plural, he calentado tranquilos mis sueños en mi ombligo para poder ayudar a conseguir los de otro... Y mi vida ha sido eso durante dos años. Dos años y toda mi vida. Mis veinte años. ¿Y bien? todo ha servido para que, mis proyectos... Mis sueños, los que YO tenía con alguien, fiuuuu, se esfumen de mis manos para pasar a otras manos que ahora si quieren vivirlos. Que en su momento no porque el miedo, porque el olor del fracaso, porque el pánico... porque esperar que otros tiren el carro, porque esperar que la tonta de siempre tire del carro, perdón, es mejor... así, ahorro energía o qué se yo qué cornos y luego. Y luego, nada. Mierda. Mierda. Mierda. Me sabe la boca a insecticidas. Y qué narices estoy escribiendo. Joder. El amor. El puto amor...
Egoista.

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