El dinero no da la felicidad. Pero ayuda, en este mundo consumista, a tenerla cerca.
Mi vida no se rige por las vueltas que da el reloj, mi vida se rige por los impulsos que tengo dentro. Soy un animal, un depredador, y aquí estoy... r e s p i r a n d o.
A pesar de eso llevo dos días agobiada con el metal que, en general, nos gobierna. Y empiezo a cansarme de este lastre que me envuelve y me da pesadez de estómago y dolor de cabeza.
Pero gracias a la vida (...que me ha dado tanto), he recibido hace unas horas un email que me ha cambiado por completo la sensación de violencia que crea el "no tener". Ese email planteaba una pregunta importante; una pregunta que llevaba meses preguntandome y que hacía unos días había mantenido una conversación sobre ella:
¿Porque se pierden tantos proyectos por el camino?
¿Porque tanta gente espiritual, llena de ganas de compartir , que entienden que la sociedad actual no sirve y que hay que reinventar la, sigue buscando y no llega a convertir su sueño en realidad?
Bueno, la cosa es pararse a pensarse y saber lo que se quiere, ¿no? Porque de cerca ( ya no tanto..) tengo un claro ejemplo de alguien que no quiere reeplantearse su vida porque tiene miedo al fracaso y el destino, y él mismo, le va demostrando a cada pasito, que tiene que hacerlo... Entonces todo es una eterna contradicción grave y todo esto se va convirtiendo en catástrofe.
En fin...
yo seguiré pensando...
yo seguiré pensando...

No hay comentarios:
Publicar un comentario