Un laberinto de ideas en mi cabeza. Millones de puertas que se cierran y abren con el viento. ¿Cuál es la que debo cruzar? El discernimiento puede ser un arma de doble filo. Estoy cansada de batallar una y otra vez. Estoy harta de pasarme la vida entre esas cuatro paredes...
Sería bueno caminar cerca del mar. Dejarse llevar por la marea y ahogarse en el mismo remolino donde todo(s) se ahogan. Descansar la cabeza y el espíritu. Arrastar las imágenes que no llegan al filo del desfiladero y pfff... dejarlas caer para que no vuelvan a pasear sin permiso en mis retinas.
Que les jodan. A la mierda la buena voluntad.
La soledad es más hija de puta, si cabe, si el bicho raro que eres sale por tu boca y no te suelta.
A la porra.

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