Poner la vida y sus cosas del revés para que empiecen a girar como astros en un universo inmenso. Dan mil vueltas y de repente, como ruido de un cristal que se rompe, PUM! estallan.
Estallan porque mi cabeza entonces es un agujero negro que todo lo atrapa y tal vez, lo rompe. Las sensaciones se convierten en kilos que pesan y pesan y me disparatan. Solo escucho el gemir de una puerta azul que se abre cada cinco, diez minutos y me enloquece. Y mi corazón se acelera, espero... Y en ésa espera mi cerebro tiene millones de revoluciones por minuto. Me resulta extraño que el universo inmenso con ése agujero negro por cabeza que todo lo atrapa, se haya quedado tan pronto, aturdido por un planeta distante. Y gime de nuevo ésa puerta azul, abriéndose una, otra, otra vez... pero no es suficiente. No giran los astros suficientemente. Me pesa el entrecejo, me molestan las ganas. Mi sistema lunar está demasiado lejos, a kilómetros luz de aquel planeta distante que parece ser solar. Y la distancia, hoy, justo hoy, parece que aturde, me enloquece, se me atraganta. Si al menos hubiera cometas o estrellas fugaces, la arena oceánica del agujero negro sería un poquito más negra... Un poquito.

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