Mi corazón se rEvoluciona. Estalla. Se vuelca, como una catara que puede arrastrar en el aire, el agua, hacia el vacío infinito de las entrañas de la tierra.
Mis venas se entrelazan a otras venas y otras ramas.
Mi respiración se acompasa.
Me siento morir por unos segundos... para estallar en dicha y llanto alegre. Para revivir con cada sonrisa proyectada, con cada camino frustrado que encuentra otro para seguir, con cada ilusión.
Gracias... Gracias eternas, te digo. Una vez más.
Bendita seas, Madre.
Y aquí estás... parasiempre.

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