Recorrer tus calles,
como si fuera el cuerpo de una mujer de fuego recostada en mi cama, frágil, dulce, silenciosa.
A oscuras,
como cuando el insomnio me inunda y tus calles empedradas se quedan sin bombillas.
Con las ganas renovadas llenas de tu frío de Diciembre,
acariciando todos tus rincones como quien busca el jardín secreto entre unas piernas,
descubriendo momentos para el espejo y el mirarme,
y encontrarte, agarrada a todas mis limpiezas...
Exagerando mis formas y aclarándome lagunas
derritiendome de viento en Bogatell y ensanchando mis pupilas con las ilusiones que me invento cada que te deseando tanto...
Preciosa.
Tus calles, tu aire, tus gentes,
se me graban en los sueños y me despiertan en mitad de la noche terriblemente enferma de amor por ése viaje.

No hay comentarios:
Publicar un comentario