"Un nuevo horizonte, un nuevo mundo, una nueva ilusión. ¿Podría llamársele casa? ¿Y acaso no era el barracón, el campo, esa calle... su casa?
- Tu casa está donde puedas poner tu corazón y sonreír en paz - susurró el hombre.
-¿Qué, papá?
- Nada, hijo. Pnesaba en voz alta.
Olvidaba el origen, que es único e indivisible, y tan profundo como los sentimientos.
Su origen...
Jorgi Sierra i Fabra*

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