Echo de menos el frío y el olor a té de mi trabajo. Las tazas de café calentito de media tarde. La colección de pashminas, pañuelos o bufandas colgadas en el cuello. Despertarme en la madrugada y ver como llueve...para después acurrucarme entre las mantas y sentir que estoy a salvo, que aún queda un par de horas más. El brillo de las calles a final de otoño. Las manos congeladas. La lluvia, el vaho, el viento, los atardeceres...
De momento me conformo con que llegue ya Septiembre...

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