7.7.11

historiasparanodormir*

Érase una vez una bella princesa atrapada en lo alto de una torre, esperando a ser rescatada por su joven y apuesto príncipe azul... Esperó durante días, meses... incluso años. Se sentía atrapada, asustada, perdida y deseaba con todas sus fuerzas ser rescatada de aquella torre tan fría y oscura. Pero la vida, incluso en los cuentos, no es como esperamos, así que nuestra princesa un buen día, uno de tantos aburridos en ésa torre, se asomó por la ventana y no vió a un apuesto caballero a lomos de su dócil y blanco caballo, sino a una destartalada mujer, de calcetines distintos,camiseta agujerada y antifaz de ojos cerrados, que llevaba plumas de cóndor a la espalda y un saco de serpentina como única fuerza extra.
Ésta figura curiosa utilizó la risa, la naturaleza, la intensidad*... para día a día rescatar a la princesa de esos horribles fantasmas que tanto atormentaban y hacerle los día un poquito mejores. Aguantó bajo la torre, tormentas de truenos, días de calor africano, heladas... Y los peores días, aquellos en que la preciosa princesa del cuento no quería ver a nadie porque la vida le agobiaba demasiado. Aguantó y aguantó, pintando soles en días nublados y aguantando el cambio de humor en días de sol ...Podían ocurrirle las peores desgracias que la joven heroína aguantaba con pasión y tesón y una simple mirada dulce de la princesa le servía de halo para seguir y seguir y seguir....
O eso creyó. Durante meses fueron viviendo cada vez más cerca en lo que la medida de la torre y el suelo le dejaban; por momentos eran felices y comieron seitán (si, nuestras protagonistas son vegetarianas así que ellas no comen perdices), se comían, se despellejaban, se cuidaban, se comprendían...
Pero un buen día, la bella princesa, repleta de codicia de amor y con la basta necesidad de ser el centro absoluto de atención de su apuesta rescatadora, algo a lo que estaba habituada en épocas de palacio y con su corte, decidió no asomarse durante días y días por la ventana para poner a prueba de amor a su heroína. Y ésta desesperaba horas tras horas, esperando verla aparecer... Sin comprender, sin saber, sin el consuelo siquiera de saber si vivía o no la princesa. Gritaba y gritaba su nombre pero nada. Llamaba, mandaba palomas, lanzaba piedritas, hacía señales de humo... Y nada. Lloraba y lloraba durante noches y la princesa jamás salió. Pero las heroínas siempre acaban teniendo un plan, y una hermosa tarde en el que el astro rey se ocultaba, decidió usar el poder mayor que tenía: se quitó el antifaz de ojos cerrados y le mostró a la princesa ocultada sus ojos; aquellos mismos ojos que solo pudo ver una vez y de los que, la princesita, quedó prendada. Entonces ésta salió, como no, y quiso expresar cuánto amor sentía ahora que había comprendido que era la mujer de su vida ya que había superado la prueba...
Pero este cuento es tan real que en él, incluso las heroínas se cansan de las esperas, de los palos de la vida, del dolor... Y mirando a aquella princesita, y mirando después sus propias manos, callosas, sin uñas, destrozadas, entendió que aquella niña de pelos rizados y manos perfectas jamás sería para alguien como ella, aventurera cronopia destartalada. Supo que todo ese hormigón de por medio,era demasiado frío para corazón tan cálido. Comprendió que estaban mucho más lejos de lo que imaginaba, de lo que antes podía ver, de lo que quería para si. Así que girando sobre sus pasos y mandando a la mierda tantos días de sufrimiento dijo :
"ahí te quedas con tu torre, niña tonta".

Y por siempre jamás la princesa se quedó con la boca abierta esperando, y esperando...
y colorín colorado, la princesa sigue esperando... y todo ha acabado.

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Mis mejores deseos para tí:

Que el eterno Sol te ilumine,

que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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