Se cae una moneda marcada de veinte centímos. Alguien se agacha para recogerla. Entonces, un trozo de camiseta se engancha a una verja pesada, se retuerce, se entrelaza, se agarra fuerte al hierro.... y no se suelta por más que se lucha y se mira, y se toca y se vuelve a luchar. De repente, otro alguien pusa el botón para subir dicha verja y vienen segundos cargados de miedo, dolor y sangre.
Después ese mismo alguien sale corriendo. Todo ha sucedido muy rápido, no ha dado tiempo a pensar. Ha cometido un crimen que no quiere ver.... Y mientras, unas piernas patalean con el último halo de fuerza en las alturas...

No hay comentarios:
Publicar un comentario