7.7.11

desperramando

"El mar de los olvidos jamás lleva tu nombre", te escribí borracha en aquella noche patética.
Estás en cualquier otra parte menos aquí. Te escribo ahora, desnuda, sin energía, sola.
Escondiendo epicentros sin que sepas donde es el hipocentro.Y haciendo que la bola gire más deprisa o más despacio según quieras darle o no cuerdas a tu reloj. Así estoy, cerrándote las puertas mientras tú estás dentro, queriendo abrirlas. Haciendo que las ventanas cobren otra forma y sus paisajes otro color. Haciendome preguntas absurdas sobre el amor de todas las personas que quiero, sobre tu absurda borrachera de miércoles y sobre mis "si, lo sé" de siempre. ¿Sabes qué significan? Pero tú que vas a saber si ni siquiera lees esto... Significan que si, sabía que ibas a decir eso, porque "tus nuevas formas" son tan poco nuevas...
Cómo puede ser que durante tanto tiempo el silencio haya escupido tus palabras y ahora despierte una madrugada con la sensación de que me has violado el alma y que tu fantasma se ha cubierto de ti y ahora tiene tu carne, tu pelo, tu diafragma y respira jodidamente como tú respirabas en mi nuca en aquel hotel increible del que tuvimos que salir por patas. Cómo es posible que se te olvide querer a alguien a quien consagraste tantas cosas increibles de ti que ni siquiera (re)conocías como tuyas pero que estaban ahí, palpitando, por ti, saliendo por ti, haciendo que fueras como nunca fuiste. Y ahora se confirmam una a una las palabras de mierda que tu madre me escribió en la ventanilla de aquel bendito coche que quiso parar en mitad de los Andes mientras hacía autostop tiritando de frío porque tú tenías mi sudadera y yo moría de fiebre sin tú saberlo; si, aquel coche que me ayudó a secuestrarte del campamentos de zombies lava cerebros, minutos después de que tú me pidieras con los ojos llorosos que te sacara del infierno... Sin saber que yo estaba mucho más profundo que tú ese día. Te saqué ¿lo recuerdas? te saqué del infierno y tú quisiste volver a él... Entonces, ¿qué demonios estás haciendo? Para qué endulzar mi taza con tanta azúcar si ni siquiera has dejado de morder la herida...
Basta. Tus grandezas no consuelan tus locura y tus palabras es ponzoña para mis venas.

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Mis mejores deseos para tí:

Que el eterno Sol te ilumine,

que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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