Ultimamente sueño temblores que no peinan mi torre y que me hacen pestañear con fuerza, como si pudiera despertarme de ese sueñopesadilla. Es como si me hiciera girones los párpados y me dieran un puñado de razones para no querer abrirlos porque se me rompen, están rajados y las navajas me cuelgan en las pestañas ...Y me pesa la garganta cuando necesito hablar y no hay oídos y siento que guardo latidos entre los dientes. Y me hago linaje de sombra y quiero correr pero ando y cuando corro quiero parar pero no puedo. La ropa ropa me pesa y me desnudo, queriendome quitar la suciedad de las costillas de esta sociedad sucia, cruel y descarada que demonia los ojos de los sin ojos; que sacia gamberra la vampírica idea loca del suicidio y todo el mundo está contento optando desde ese lado y alejándose del centro... La ropa no me arropa del frío, entonces, ¿para qué llevarla? Si, tengo frío en pleno mes de Julio y voy desnuda y descalza como si fuera la última hija de la tierra y el demonio de dentro, con esa frase, me revienta las cejas y me escupe a lapas que me debo de estar volviendo majara con tanto leer signos en ese montón de hormigón y con tanto ponerme ropa de invierno los lunes y ropa de verano los sábado; y tomar el sol con velas y pintar estrellas en los armarios. Y joder, seamos serios, yo tambien quiero ser puta los viernes y tirarme a cuantas princesitas caigan en los lavabos de cualquier antro, a cualquier capullo que sepa meterla con seis cervezas y un desarme... Pero mi barco no baila más nunca esas aguas y es una mierda ser tan moral con veintitantos y estar tan podrida de coches y de ruido.

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