Está bien. Seamos francos. Divagemos en lo que podría ser todo esto... No hablemos de casualidades, ni de la suerte, ni de que esta ciudad es demasiada pequeña para los dos (porque ha sido demasiado grande durante cinco años, y no tiene mucho sentido pensar que ahora es diferente). Igual lo es. Pero no hablemos de eso. No es real. Tampoco la buena suerte de encontrarnos. O mejor dicho, re.encontrarnos. Nuestra amistad siempre ha sido pura... pero con matices. Si, seamos francos (ya te lo he dicho), tú sacas cosas de mí, yo saco cosas de ti y ambos, de ambos en conjunto, sacamos cosas increibles pese a las grandes lagunas y diferencias. Por eso te digo, divaguemos pues en todo esto. No he llegado a tu vida para escucharte hablar sobre la mujer de tus sueños. Ni siquiera sé si, a estas alturas, debo escuchar algo así. Tampoco tú has llegado a la mia para escucharme hablar de todas esas cosas que quiero hacer y no hago porque me encuentro sola... Porque ciertamente, ambos sabemos que esa mujer de la que hablas te la has ido inventando conforme salía nuestra conversación y que si yo no hago las cosas es porque soy una jodida caótica poco valiente. Pero en fin, ése no es el tema, soñar o hacer que se sueña está bien... Es iluso y hermoso y sirve para romper hielos o peor aun, iceberes. Yo en todo esto me pregunto cientos de cosas que no te hago saber, sin saber muy bien porqué, la verdad. Preguntas comprometedoras que imagino, si te lanzo, acabarán por agarrarte cual medusa con tentáculos venenosos, las arterias. En estos momentos, no quiero soltar nuestros encuentros nocturnos. Aunque no sean encuentros, aunque sean batallas. Si, soy franca, siempre han sido batallas internas que quieren derribar todo pero que, gracias a la vida, hoy día, tras cinco años, tienen grandes fuertes bastantes fuertes, y lo sabes. Por eso, fíjate, lo que es la vida! adoro nuestras "batallas" y aunque creen grandes grietas en mis alas, me ayudan a mantenerme alerta. Y te preguntarás... ¿alerta de qué? Alerta de nada, qué más da.
Si... dejemosno de gilipolleces. Seamos francos. Si tú y yo nos hemos reencontrado, es porque tenemos mucho que decir a este mundo de mierda que nos gobierna. Vivir revoluciones diarias... Vamos, sigamos siendo francos, ambos sabemos que lo que tenemos que vivir tiene más que ver con la revolución de los instintos y de las sábanas. Así que, no pierdas el tiempo...
Venga, vamos.

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