Ojalá todos fueramos así de locos. Ojalá esa locura nos hiciera comprender que juntos podemos lograr cosas maravillosas. Y bailar descalzos a las 12 de la mañana en medio de la plaza y sentir cómo todos los problemas se van a cada vuelta... Y no sentirnos nunca enfermos de ésta locura porque precisamente ésta es la que nos da las alas. Podemos hacer las revoluciones que queramos, podemos estar o no de acuerdo en seguir acampando plazas y esquinas, podemos creernos fuertes y no serlo... pero jamás deberíamos de olvidar que el motor del mundo es el Amor y si él falta, la vida se para.
Ojalá todos tuvieramos la mirada que tiene ese loco que mira en éstos momentos de reojo a la policía porque sencillamente no se fía de los que usan una porra para parar a los malos. Ojalá tuvieramos la valentía que los tiempos merecen, la fuerza necesaria para acabar con el miedo, las palabras para callarnos y saber que el silencio conjunto debe transformar las cosas.
Ojalá pudiera hacer algo real para cambiar las cosas*

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