Respirar... Respirar... Y emitir, por cada uno de los deditos de la mano, por cada poro de mi cuerpo, como si fuesen antenas hacia un universo plasmadito de estrellas. Vacíarme de golpe el ahora y llenarme de algo al que ya le haya pasado dos horas sonriendo, como mínimo, por delante. Y me gusta sentir que formo ya parte de ese algo...
Y cada nota de la escala musical se convierte en un paso más en el camino que lleva hacia el nudo en la garganta, hacia la rutina, hacia el agobio envolviendo las mejillas...que lo convierte en una sonrisa perpleja, de ésas que salen con "latontería" que junto a la ilusión, vuelven a significar algo, a recuperar la intensidad con la que se vive el mundo...
(Otra vez hay un lugar para bailar)
:)

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