Aprender a perder es mucho más difícil que saber ganar y aceptar lo que se tiene o lo que viene dado por la vida. Es mirar a la vida de frente y escupirle, con los dientes pa'fuera "no te tengo miedo". Y contemplar qué es lo que viene después... que eso si que es duro, y fuerte, y horroroso.
Y cómo quema por dentro, joder, cómo, saber que tienes que aceptar que lo pierdes no lo vuelves a recuperar...

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