Te imagino esperando, en el acceso V2, a un tren tardío, de esos que tanto llenan tus días;: pariendo ideas como quien no sabe escribir poesías: a regañadientes, y con la mala leche de un día de "no humor" (como te oí decir) de un miércoles cualquiera. Te imagino con dolor de cabeza, como si entre esos rizos que bailan encima de tus ojos, estuvieran enredadas miles de respuestas para cientos de mis preguntas. Con la cartera llena de papelitos con teléfonos cargados de chicas de todos los colores, de todas las formas, de todo el mundo y ninguno mio que lo he borrado de todas las listas de todos los nombres, y no suena, nunca suena, fíjate.
Te imagino entre gente, caminando erguida, flaca, distantante de tanto frío y tanta prisa.
Cálida pero fría. A fuera de todo. Melancólica.
Te imagino llegando a casa, soltando la mochila de cuero en cualquier parte, yendo a la cocina a preparar té para tomártelo mientras entras en este aparato y lees mensajes, emails, el "caralibro" dichoso y miras mis mensajes y te imagino riendo, no creyendote ni tus risas, volviendo cuatro años más atrás cuando yo todavía no era ni el principio de lo que soy, cuando nuestros pasos no se encontraban.
Entonces, imagino cientos de imágenes que no han ocurrido y me pregunto desde todas partes ¿qué es tan dificil?.
Arrrrrgh!

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