De todos los maestros que me ha ido dando la vida, él fue el que supongo estuvo menos tiempo. Pero no por eso no me enseñó aquello que debía enseñarme. Aquello que ahora forma parte de mí y ya no me suelta. Que hace que aún le recuerde como mentor que proporcionó el apoyo necesario para ayudarme a usar las herramientos que hay en mí.
Va por ti, maestro.
Gracias*

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