Cómo cambia la vida, no? Así, de repente. Sin darte tiempo a prepararte, ni a pensar. Sin darte tregua para despedirte de aquello que tanto habías agarrado y que de pronto te diste cuenta que soltaste hace tiempo ya. Es increible... Qué maravilla, no? Cuando se está tan bien el tiempo pasa tan deprisa y sientes que todo gira hacia un mismo lado, que llega un momento en que te paras a ver y has recorrido un enorme camino sin haberte dado, algo impensable, algo que no creías real. Supongo que ha de ser para compensar todas esas cosas feas que se ven, viven y sienten de vez en cuando. Como en los últimos tiempos, cuando todo era tan gris... Pero no, es tiempo de reir y envolver(se) de Amor. Es tiempo de girar la cabeza y sentir que dentro de tí están esas pestañas y ésas ilusiones gigantescas de ser y hacer feliz*. De compartir la felicidad extasiante de la vida*, ésa que suena a ritmo de rock en un bar atestado de gente o en unas rocas frente al Mediterráneo. O por las calles de la abrumada Lisboa, en una ducha de cortina azul o en un patio atestado de caracoles. Ésa que me está devolviendo a la vida y me está trayendo tantas ganas por hacer nacer en mí todo lo que todavía no he sido. Y vivir así todo lo que está por venir.
Sueño con saber agradecer a la Vida esto que me está regalando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario