Toma ya. Esto es la caña. Para que luego digan que vivir en una cueva no quita problemas y penas al cuerpo, la mente y el alma. O a lo que sea. Las ocho de la mañana de un domingo cualquiera. Saltas de la cama con un hambre que da calambre, y pensando qué copioso desayuno vas a preparar, vas a encender la luz del baño para hacer los "menesteres matinales" y cataplin, no se enciende. Piensas que es la bombilla, así que giras sobre tus pies (es lo bueno que tiene vivir en un estudio que todo está cerca, a mano) y le das al interruptor de la cocina y nada. Al del salón y menos, comedor... Abres la nevera y además de estar temblando de medio vacía, no tiene luz. Genial, tampoco tienes vitrocerámica - olvídate del café..., y mucho menos vas a poderte calentar el pan en el tostador...
Sales al portal y ves la dichosa luz de emergencia que te recuerdas aquella jodida semana que viviste en esa mierda de sitio, comiendo mal, durmiendo mal, etcétera. Y nada más de pensar que tienes que estar así hasta que tus vecinos se levanten y sepan ellos la tecla que hay que marcar... Jodida electricidad!
Y bueno, para calmar un poco los humos que se te van calentando a medida que llevas semanas en este lugar, te vas al patio y tanquilamente, enciendes el ordenador, conectas a internet y te da por querer, fíjate tú que cosas, mirar desde tu messenger el correo. Y una pantallita enorme te informa de que en estos momentos hay problemas con el servicio, que lo intente más tarde. Vamos que hoy te la están queriendo vender rota la moto, digo. Menuda broma.
Así que a joderse precisamente hoy que, siendo domingo, has preferido levantarte tan temprano para empezar a tener un orden en tu vida un poquito mejor...
¡A la mierda!
*¿Alguien me invita a desayunar fuera?

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