Nadie como tú me aguanta tanto como tú de manera voluntaria.
Ni me conoce, ni me escucha como lo haces.
Ni me saca sonrisa rojas o me pone cara de tomate.
A nadie nunca antes le había dejado llamarme "nena" o "cariño".
Por tus "maraviyosos".
Por tu imagen que viene a mi retina cada vez que empiezo una cerveza.
Porque te quiero aunque pocas veces te lo diga.
G r a c i a s* por llenarme las esperanzas de alegrías para luchar contra todo(s) y por romperte la cabeza, a veces, para entenderme y entender que aunque no me entiendas me sigues queriendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario