8.4.10

señalescompartidas

A veces quieres tanto a alguien que de tanto como quieres dar, todo se estropea. No sé si es así exactamente. El caso es que por eso o porque la balanza se descompensa, todo aparece por los sueños y ahora, hablo de los pilares. Tu vida se tambalea de una forma que ya ni siquiera temes, ya solo esperas el final. Y el final resulta que no llega porque, aunque no te lo creas, tienes fondo para rato. Ya estás curtida, ya estás curada de todos esos grandes batacazos. Ahora solo estás tú. Tú frente al mundo. Tú sin compartir tu propio respirar o tu corazón. Tú para ti y para nadie más. Entonces te mimas, te cuidas, te vives... y de alguna manera, te preparas. Y cuando crees que la vida está demasiado tranquila, que necesitas mucho más, plim, algo se cuela entre la piel de tu pecho y la última partícula de miedo de éso rojo que bombea ahí dentro, entre tus pulmones y las costillas... Y entonces todo se vuelve diferente, como más brillante y vuelves a vivir éso que dicen que es alegría y recompensa. Y empiezas a sentir que vives de nuevo... Pero claro que vives, vives mejor porque antes también vivías. Éso tienes que aprenderlo.

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Mis mejores deseos para tí:

Que el eterno Sol te ilumine,

que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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Málaga, Andalucía, Spain

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