Por un momento desea cogerle de la mano y llevarle al mundo donde aprendió a vivir. Ése mundo que no se conoce con palabras, ni con hechos fijos, ni tampoco se ve con los ojos de fuera.
Pero a veces hay gigantes de fuego con ojos repletos de ganas de hacer morir la esperanza que, como trébol verde, sale de la camisa de este personaje. Y entonces... parece que un chaparrón comienza a aparecer por el suelo y el cielo se llena de charcos que le impiden ver la luz del sol. Es justo después cuando se despirta del sueño y encuentra que, nada es tan real como parece.

No hay comentarios:
Publicar un comentario