Volver a la realidad con un buen café y unas tostadas con mermelada de mora. Con el sol de frente durante toda la mañana y esa sensación de estar en casa, una vez más. Raras veces he sentido esta sensación pero cuando la siento, se me pone un vértigo en el estómago que me cuesta desprender... Un día de descanso después de tanto ajetreo y alboroto. Estar buscando vuelo durante unas horas para la semana que viene (y ahí si descansar, descansar por fin, recagar pilas tras un año y empaparme y vivir y dejarme volver...) y tomar la primera infusión del día con la sensación tranquila de no tener nada mejor que hacer que acercar la cara a la ventana y sentir el calor que da el sol en estas horas de invierno. Hoy no voy a hacer nada. Nada especial. Leer, dormir más, tal vez ir al cine por la noche... estar tranquila. Mi cuerpo me pide a gritos silencio y se lo voy a dar. Ya toca. Hoy es día de reflexión. Reflexión en calma, después de todo. Y ahora toca cocinar, relajarse en la cocina un poquito. Arroz con salsa de soja y jengibre y crema de verduras. No está nada mal...
Te deseo un buen día, estés donde estés.

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