Encontrarme, mientras cruzo la calle, un dado pequeño camino de la panadería me hace sonreir a gritos. Me confirma una vez más que nada es una casualidad, que todo está conectado; que todo pasa por una razón por muy pequeña que sea... Que la vida es demasiado corta y que justito cuando entendemos eso, comprobamos en nuestras propias carnes que es más corta todavía.
Y es eso, soy feliz con poco... Quizá porque hace tiempo que empecé a disfrutar de las pequeñas cosas y agradecer las señales claras que va dejando la vida.
31.3.09
27.3.09
mimetizando
A veces, cuando estoy en un centro comercial o en un espacio social, cerrado y rodeada de gente, en donde hay mucha luz, hace calor, y cuelgan precios por todos lados, siento que en el interior de las paredes hay risas... Siento que están vivas y me hablan y me cuentan historias un tanto terroríficas. O al menos por momentos. Historias de soledad, de olor a lágrimas en la ropa de quienes son los que más sonrien y de carritos llenos de vacío aunque rebosen... Me pongo triste. Y poco a poco, siento que tengo que reconstruir el diafragma y respirar en respiración hana o como dicen los viejos yoguis, "de silencio". Entonces, llego a pesar que la soledad sería una de estas melodías rotas que tienen, como las tuvieran anoche, mis frases. Y que el tesoro de los piratas ha de estar enterrado en la primera persona del singular de la tercera persona del singular de los que veo. O lo que es lo mismo, siento dolor por tantas cuencas vacías de ojos petrifricados que me miran sin mirar y que intentan darle sonido a su garganta, con tanto estúpido grito.
Y bueno.
Acabo entrando al servicio para respirar tranquila en una habitáculo de mierda (nunca mejor dicho). Para tomar aire y salir al mundo consumista que nos venden. Al mundo oscuro que me parece feo si lo miro con las lentes que venden en cualquier párticula de aire de cualquier espacio, y que me hace querer llorar de pena tantas noches... Pero decido tomar un poco de agua del lavabo y sorber una bocanada más de vida. Y entonces es cuando caigo en la cuenta de que cuando espero dejar de esperar, sucede tu caída dentro de mí, melancolía. Y ya no soy más que un adentro. Un adentro rojo, rojo, rojo, que explota en una dinastía de soles transparentes que nada más yo veo. Yo sola con mis voces, y tanto está el mundo en el otro lado, que lo confundo conmigo y siento que todo el mundo son partículas del YO y del TU. Y todos somos todo(s). Entonces, alguien me llama y salgo, aturdida, del baño. Me preguntan si estoy bien, que estoy re pálida, cuentan. Sonrío, cojo aire y comienzo a caminar entre una música que sale por los altavoces que parece que emite colores ingénuos como los que alguien, en mi vida, toca con su guitarra. Pienso. Rio y me pongo a bailar en medio de un círculo de locos que me miran por debajo de la ropa. Me siento desnuda, como en la playa, a pesar de la ropa. Desnuda soñado una noche solar, como Alejandra. Y es tan lejos pedir... pedir que me lleven de allí y me lleven al monte, a la mar, al campo, para sentir mi yacimiento animal como miradas renacidas. Y es tan lejos pedir, y tan cerca es saber que no hay, que siento que en mi mirada, por segundos lo pierdo y lo gano todo. Y huelo las destrucciones (ésas de las que hablaba Shakespeare) como si fueran razones muertas de las que ya no quedan.
Entonces, caigo en la cuenta de que nadie me dará la respuesta jamás usada...
Y bueno.
Acabo entrando al servicio para respirar tranquila en una habitáculo de mierda (nunca mejor dicho). Para tomar aire y salir al mundo consumista que nos venden. Al mundo oscuro que me parece feo si lo miro con las lentes que venden en cualquier párticula de aire de cualquier espacio, y que me hace querer llorar de pena tantas noches... Pero decido tomar un poco de agua del lavabo y sorber una bocanada más de vida. Y entonces es cuando caigo en la cuenta de que cuando espero dejar de esperar, sucede tu caída dentro de mí, melancolía. Y ya no soy más que un adentro. Un adentro rojo, rojo, rojo, que explota en una dinastía de soles transparentes que nada más yo veo. Yo sola con mis voces, y tanto está el mundo en el otro lado, que lo confundo conmigo y siento que todo el mundo son partículas del YO y del TU. Y todos somos todo(s). Entonces, alguien me llama y salgo, aturdida, del baño. Me preguntan si estoy bien, que estoy re pálida, cuentan. Sonrío, cojo aire y comienzo a caminar entre una música que sale por los altavoces que parece que emite colores ingénuos como los que alguien, en mi vida, toca con su guitarra. Pienso. Rio y me pongo a bailar en medio de un círculo de locos que me miran por debajo de la ropa. Me siento desnuda, como en la playa, a pesar de la ropa. Desnuda soñado una noche solar, como Alejandra. Y es tan lejos pedir... pedir que me lleven de allí y me lleven al monte, a la mar, al campo, para sentir mi yacimiento animal como miradas renacidas. Y es tan lejos pedir, y tan cerca es saber que no hay, que siento que en mi mirada, por segundos lo pierdo y lo gano todo. Y huelo las destrucciones (ésas de las que hablaba Shakespeare) como si fueran razones muertas de las que ya no quedan.
Entonces, caigo en la cuenta de que nadie me dará la respuesta jamás usada...
PidoElSilencio
canta como si no pasara nada...
cervantes*
.
.
.
aunque es tarde, es noche,
y tú no puedes.
.
.
.
Canta como si no pasara nada.
.
.
Nada pasa.
.
.
(*Alejandra Pizarnik)
25.3.09
EnMiRetina
Si,
esta es mi canción. Y ellos, ÉL, me retoma las entrañas y me las vuelve hacia arriba con los ojos como platos y el cuerpo bailándome con el espíritu.
¿Se puede amar a un muerto?
...
Ja!
aprendiendo
En estos días me he perdido a mi misma, para ganar una manera más de reflexión. He conseguido descifrar una respuesta que estaba mascando desde hace unos días y que no conseguía pregunta. Igual, también encontré una respuesta para esa pregunta que tanto me rondaba en los segundos de insomnio diarios.
Puede que haya encontrado otra manera diferente de ver mi vida. Y eso significa encaminar mis días desde otra perspectiva diferente. Me gusta encontrar recortes de mí en cualquier mirada de cualquier esquina de cualquier calle de esta ciudad... De esta ciudad de mierda que tanto me pesa ultimamente y que me está envolviendo y queriéndome, aunque yo no la quiera. Si, a veces somos así de injustos... Y de cabrones. Porque no hay espíritu que no se salve de las broncas y las violencia internas. Eso bien aprendiendo lo tengo en estos días... Y además, quien menos te imaginas, aparece en tu vida queriendo quedarse con ella. ¿Alguna vez os ha pasado? Pero quién se creen...
En fin, pronto me voy a Madrid a recuperar mi cabeza con un loco de historias inventadas. Y a trabajar, eso me gusta.
Puede que haya encontrado otra manera diferente de ver mi vida. Y eso significa encaminar mis días desde otra perspectiva diferente. Me gusta encontrar recortes de mí en cualquier mirada de cualquier esquina de cualquier calle de esta ciudad... De esta ciudad de mierda que tanto me pesa ultimamente y que me está envolviendo y queriéndome, aunque yo no la quiera. Si, a veces somos así de injustos... Y de cabrones. Porque no hay espíritu que no se salve de las broncas y las violencia internas. Eso bien aprendiendo lo tengo en estos días... Y además, quien menos te imaginas, aparece en tu vida queriendo quedarse con ella. ¿Alguna vez os ha pasado? Pero quién se creen...
En fin, pronto me voy a Madrid a recuperar mi cabeza con un loco de historias inventadas. Y a trabajar, eso me gusta.
Ansiedad
Me encuentro tal vez enfrentándome a mis miedos en habitaciones casi sin luz. Las paredes son más altas que de costumbre, o al menos en una de esas noches siempre las veo así. Hay canciones para calmar tensiones, pero a mi no me viene ninguna cuando más lo necesito. A pesar de que repita el mantra OM Mani padme hum, una y otra vez, no consigo dejar de violentarme. Si, hay canciones curiosas para insomnes, canciones para el corazón. Para las personas que le pesan los párpados en las mañanas después de pasarse más de dos días teniendo la misma sensación. De las que se encienden con las películas gore de zombies y leen a Alejandra Pizarnik de madrugada...
Y ahora cierro los ojos y parece que todas estas palabras son verdad absoluta y que todo esto que estoy pensando se anda anteponiendo a mi personas.
Y sigues buscando las palabras adecuadas. Sigues buscando lo que desconoces. Metiendo la cabeza en ideas utópicas que te cuestan las mañanas felices, en la cama, el sol en la cara, el olor de las sábanas arrugadas impregnadas de amor al cuerpo, la cama completamente desecha, como extensiones de tu piel y células muertas de la mia, e imaginaciones que se asemejan a lo más real existente hasta ahora.
Y si. Llevo varios días observándote dormir. Observándote dormir sin darme cuenta de que no existes. Sin darme cuenta de que es mentira todo esto que estoy pensando-sintiendo ultimamente. Y es que me vuelvo loca cada vez que nos damos una tregua cuando la casa se queda en silencio... Y como hoy o tantas otras noche, me atrevo a tocarte, para no romper tu imagen. Para no ilusionarme después de todas aquellas palabras feas.. Ilusionarme, de mi pérdida constante. De mi desilusión momentánea.
Y esta mañana, te he besado despacio, para no desvelarte. Y luego pego un salto y me voy a la calle, para creerme mi suerte. Para que el sol me arrebate los miedos y pueda seguir colándome en tu cama, con la tranquilidad de quién lo tiene todo y no le falta nada... Aunque solo sea por los minutos más hermosos de mis días.
Y ahora cierro los ojos y parece que todas estas palabras son verdad absoluta y que todo esto que estoy pensando se anda anteponiendo a mi personas.
Y sigues buscando las palabras adecuadas. Sigues buscando lo que desconoces. Metiendo la cabeza en ideas utópicas que te cuestan las mañanas felices, en la cama, el sol en la cara, el olor de las sábanas arrugadas impregnadas de amor al cuerpo, la cama completamente desecha, como extensiones de tu piel y células muertas de la mia, e imaginaciones que se asemejan a lo más real existente hasta ahora.
Y si. Llevo varios días observándote dormir. Observándote dormir sin darme cuenta de que no existes. Sin darme cuenta de que es mentira todo esto que estoy pensando-sintiendo ultimamente. Y es que me vuelvo loca cada vez que nos damos una tregua cuando la casa se queda en silencio... Y como hoy o tantas otras noche, me atrevo a tocarte, para no romper tu imagen. Para no ilusionarme después de todas aquellas palabras feas.. Ilusionarme, de mi pérdida constante. De mi desilusión momentánea.
Y esta mañana, te he besado despacio, para no desvelarte. Y luego pego un salto y me voy a la calle, para creerme mi suerte. Para que el sol me arrebate los miedos y pueda seguir colándome en tu cama, con la tranquilidad de quién lo tiene todo y no le falta nada... Aunque solo sea por los minutos más hermosos de mis días.
16.3.09
ciberlocos
Hay un ventanal enorme al lado mío. Y al otro lado, una chica hermosa mirandome. Escribe rápido, parece que tiene muchas cosas que decir... En cambio yo, llevo dos horas aquí delante y, de la lista enorme de cosas por hacer en internet, no hice más que tres. Es increible. Pagar en este ciber café, quedarme dos horas con dolor de cabeza constante para que me vaya igual que viene pero con más incertidumbre y agobio. En fin, he de ser lela o cuasi estúpida (que estúpido nunca se es del todo). Por lo menos el venerable Dalai Lama me acompaña esta mañana vaya donde vaya, porque sus libros están en mi bolso por fin. Y mi bolsillo está un poco más lleno porque esta mañana fui al juzgado y parece que todo fue bien, a nuestro favor, después de mucha espera y mucho viajecito corto de aqui pa'lli. Y qué fuerte lo de los jueces, tu, que no hacen más que poner una firmita y ya son los reyes del mambo... En fin. Que os recomiendo "el viaje de p.tinto" que es una película española super surrealista pero divertida y con toques rebuenos! ¿La marcha mundial? muuuy bien.
Y nada que eso...
ts!
Y nada que eso...
ts!
15.3.09
des-catalogando
RaStro de reflejos de ojos muertos se me quedan clavadas en la mochila. Y siento sensaciones que no sé de dónde vienen, ni a dónde van, pero necesito caminar, despertar, sonreirle a este día radiante. No voy a volver a insistir. Correr... correr antes de responder y, aún así las formas no se van. Y puede que estos ciervos que a veces vea en los árboles signifiquen algo porque otros no lo ven...No se, yo mientras, camino por la noche buscando una razón más para quedarme en esta ciudad.
9.3.09
Tengo Miedo
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto.Tiene mi corazón un llanto de princesa olvidada en el fondo de un palacio desierto.Tengo miedo... Y me siento tan cansado y pequeño que reflojo la tarde sin meditar en ella.(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño así como en el cielo no ha cabido una estrella.)Sin embargo en mis ojos una pregunta existe y hay un grito en mi boca que mi boca no grita. ¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste abandonada en medio de la tierra infinita! Se muere el universo de una calma agonía sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde. Agoniza Saturno como una pena mía,la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.Y por la vastedad del vacío van ciegas las nubes de la tarde, como barcas perdidas que escondieran estrellas rotas en sus bodegas. Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
Pablo Neruda*
Pablo Neruda*
7.3.09
quedecosas
Ayer fuimos al instituto a hablar con ese hombre loco de ojos movidos, y nos dejó plantadas.
Aún así, los chicos piensan hacer el equipo promotor que acordamos; es buena cosa. Está muy bien. Si, pese a todas las contrariedades, todo va sobre ruedas. Y en cuanto a eso, comenzamos de nuevo la semana que viene. Justito el viernes quedé con Pilar para ver si ella puede hacerme hueco en el instituto donde trabaja, y así, presentar la Marcha y jugar un poquito con la realidad de esos chavales. Moverles las cosas de dentro... Y ver sus caras, eso me gusta. Asi que a finales de este mes, acordaremos, supongo, empezar las clases-charlas. Será bueno volver a ese centro y recordar cosas de mi pasado...
En cuanto a Pilar, me volvió a recordar lo de la mujer pensando que se me había olvidado. No, claro que no, como cada año, aunque éste un poco más tarde (a eso de las 13 horas) en la plaza de la Merced, concentración... Que es día 8 y hay que celebrarlo un poquito más feliz que otros días. ¡Mujeres, somos el futuro! y lo somos por nosotras, claro, pero también por las del pasado. Asi que esta noche, en la cena, presentaré un poco mejor mis ideas del performance-teatro para la próxima convocatoria y a ver qué me dicen, a ver si cuela. Pero no terminará tarde, aunque vayamos a cenar a las 11. Mañana madrugon del quince y paseo por la playa. Y luego en bici al centro y caminata hasta Kualolumpur. O eso quiero, que ya veremos después, que seguro pasa como hoy y me levanto a las tantas, justo para ducharme, comer y seguir con mi sentencia de muerte escrita; que eso si que jode, tener que escribir tu sentencia de muerte. Pero merecerá la pena y con este calor... quiero decir, con este sol de primavera adelantada, todo vale. Como nuestro juego, que no tiene reglas y a mi ultimamente se me hace hasta pequeño. Porque no tenemos límiste, eh? como la altura... quiero decir, hartura... Y bueno, preparo té, sigo con los papeles y ordeno la carpeta; que en menos de una semana se ha ido llenando de papeleos de todas partes que tengo ordenados, anotando cosas, con "posit" de estos de colores, que me alegran un poco ante tanta verborrea y tanta burocracia legal. Que debería de ser ilegal, hostias, ir por la vida pidiendo firmas, DNI y citas que luego son anuladas minutos antes de la hora. Que ya está bien, joder, que una se cansa de llevar el muerto al cementerio y no tener hueco para enterrarlo. Que eso duele.... Que la muerte duele todavía, y me cansa esta base cristiana que tenemos en médula. Que hace unos días vi a un monje del centro budista de Marbella, y me mareé de tanta cosa que quiero sacar y que falta de tiempo... Ay joder, que a veces se me olvida comer y... y bueno. ¿Alguién me da un abrazo? ¿Hola? Que si, que para que me lo den, tengo que llamar, que lo sé... que todo el mundo tiene mejores cosas en la cara, que hay que mirar al de al lado con mala cara y luego decirse al espejo lo buena gente que eres. Que si, muy bueno.
Y menos mal que quedan payasos como Gertrudis, que me mira de cerca y me regala trucos para ser feliz. Porque lo tuyo ha de ser repartir pequeñas dosis de armonía congelada, Gertru, que para eso vales millones. Que como dicen por ahi, todos tenemos algo en esta vida por lo que gritar, y yo tengo un monton de folios en blanco que por falta de ganas, no escribo, para no tenerlo presente... Como los funcionarios de cooperación, que, a falta de ganas de trabajar, se buscan excusas de reuniones ficticias que me hacen tener que dar media vuelta y salir por donde entré, para luego, esperando el ascensor, toparme con el tonto de turno que me pregunta a donde voy si habíamos concretado una cita... En fin, que todo son conexiones. Y que cuando menos lo esperes aparece la razón de vivir de tu vida. O una de ellas. La más importante. Tu casualidad. La que estabas esperando y patapúm, se cuela en segundos, en mílesimas y todo lo transforma. Y qué felicidad se siente... Es como paz.
Y bueno,
echo el agua hervida en la taza y me pongo a trabajar.
Si... que ya es hora y a las cinco y media he quedado. Y que todavía me queda preprar la maleta y llamar por teléfono para anular lo del viaje de mañana, que no me apetece y no tengo tiempo para ajustar horarios. Y que, a todo esto, me encantaría recibir una llamada que me diga "oye, nos perdemos por el campo?". Que bueno, no ha de ser tan dificil dejar de esperar, eh? cabeza loca, que la vida cambie y te de un suspiro en vez de tener que buscarte otra vez las habichuelas y sacar, de nuevo, los pies del fango para darle otra oportunidad a las cosas...
Aún así, los chicos piensan hacer el equipo promotor que acordamos; es buena cosa. Está muy bien. Si, pese a todas las contrariedades, todo va sobre ruedas. Y en cuanto a eso, comenzamos de nuevo la semana que viene. Justito el viernes quedé con Pilar para ver si ella puede hacerme hueco en el instituto donde trabaja, y así, presentar la Marcha y jugar un poquito con la realidad de esos chavales. Moverles las cosas de dentro... Y ver sus caras, eso me gusta. Asi que a finales de este mes, acordaremos, supongo, empezar las clases-charlas. Será bueno volver a ese centro y recordar cosas de mi pasado...
En cuanto a Pilar, me volvió a recordar lo de la mujer pensando que se me había olvidado. No, claro que no, como cada año, aunque éste un poco más tarde (a eso de las 13 horas) en la plaza de la Merced, concentración... Que es día 8 y hay que celebrarlo un poquito más feliz que otros días. ¡Mujeres, somos el futuro! y lo somos por nosotras, claro, pero también por las del pasado. Asi que esta noche, en la cena, presentaré un poco mejor mis ideas del performance-teatro para la próxima convocatoria y a ver qué me dicen, a ver si cuela. Pero no terminará tarde, aunque vayamos a cenar a las 11. Mañana madrugon del quince y paseo por la playa. Y luego en bici al centro y caminata hasta Kualolumpur. O eso quiero, que ya veremos después, que seguro pasa como hoy y me levanto a las tantas, justo para ducharme, comer y seguir con mi sentencia de muerte escrita; que eso si que jode, tener que escribir tu sentencia de muerte. Pero merecerá la pena y con este calor... quiero decir, con este sol de primavera adelantada, todo vale. Como nuestro juego, que no tiene reglas y a mi ultimamente se me hace hasta pequeño. Porque no tenemos límiste, eh? como la altura... quiero decir, hartura... Y bueno, preparo té, sigo con los papeles y ordeno la carpeta; que en menos de una semana se ha ido llenando de papeleos de todas partes que tengo ordenados, anotando cosas, con "posit" de estos de colores, que me alegran un poco ante tanta verborrea y tanta burocracia legal. Que debería de ser ilegal, hostias, ir por la vida pidiendo firmas, DNI y citas que luego son anuladas minutos antes de la hora. Que ya está bien, joder, que una se cansa de llevar el muerto al cementerio y no tener hueco para enterrarlo. Que eso duele.... Que la muerte duele todavía, y me cansa esta base cristiana que tenemos en médula. Que hace unos días vi a un monje del centro budista de Marbella, y me mareé de tanta cosa que quiero sacar y que falta de tiempo... Ay joder, que a veces se me olvida comer y... y bueno. ¿Alguién me da un abrazo? ¿Hola? Que si, que para que me lo den, tengo que llamar, que lo sé... que todo el mundo tiene mejores cosas en la cara, que hay que mirar al de al lado con mala cara y luego decirse al espejo lo buena gente que eres. Que si, muy bueno.
Y menos mal que quedan payasos como Gertrudis, que me mira de cerca y me regala trucos para ser feliz. Porque lo tuyo ha de ser repartir pequeñas dosis de armonía congelada, Gertru, que para eso vales millones. Que como dicen por ahi, todos tenemos algo en esta vida por lo que gritar, y yo tengo un monton de folios en blanco que por falta de ganas, no escribo, para no tenerlo presente... Como los funcionarios de cooperación, que, a falta de ganas de trabajar, se buscan excusas de reuniones ficticias que me hacen tener que dar media vuelta y salir por donde entré, para luego, esperando el ascensor, toparme con el tonto de turno que me pregunta a donde voy si habíamos concretado una cita... En fin, que todo son conexiones. Y que cuando menos lo esperes aparece la razón de vivir de tu vida. O una de ellas. La más importante. Tu casualidad. La que estabas esperando y patapúm, se cuela en segundos, en mílesimas y todo lo transforma. Y qué felicidad se siente... Es como paz.
Y bueno,
echo el agua hervida en la taza y me pongo a trabajar.
Si... que ya es hora y a las cinco y media he quedado. Y que todavía me queda preprar la maleta y llamar por teléfono para anular lo del viaje de mañana, que no me apetece y no tengo tiempo para ajustar horarios. Y que, a todo esto, me encantaría recibir una llamada que me diga "oye, nos perdemos por el campo?". Que bueno, no ha de ser tan dificil dejar de esperar, eh? cabeza loca, que la vida cambie y te de un suspiro en vez de tener que buscarte otra vez las habichuelas y sacar, de nuevo, los pies del fango para darle otra oportunidad a las cosas...
viernesennegro
Anoche fue de esas noches...
Teléfono cerca, por si alguien llama; manta, libro, té. De vez en cuando mirar la tele mientras el dedo pasa una y otra vez por diferentes números. Como por inercia, mirar de vez en cuando el reloj, a ver si te da una buena noticia y puedes irte a dormir de una vez por todas.
Y nada, ni el teléfono, ni en la tele, ni el reloj.
Teléfono cerca, por si alguien llama; manta, libro, té. De vez en cuando mirar la tele mientras el dedo pasa una y otra vez por diferentes números. Como por inercia, mirar de vez en cuando el reloj, a ver si te da una buena noticia y puedes irte a dormir de una vez por todas.
Y nada, ni el teléfono, ni en la tele, ni el reloj.
4.3.09
caminandovoy...
Entre papeles, carpetas, bolígrafos que voy acumulando entre bolso y bolso, kleenex y estornudos, voy haciendo mis días. De aquí para allá, como siempre, tirando un poquito de todo. Que soy como la típica figura de película en la que la escena está llena de viento, nubes feas, cielo cerrado, hombre de sombrero que vuela, y alguien cruzando la carretera con el mundo al revés; con los brazos llenos, hasta el hombro, de carpetas que sacan folios por doquier, y unas ganas locas de gritar por el estres... Tipo así, pero en mujer y sin sombrero, pero con gorro de lana celeste.
Y bueno, estoy contenta porque esto parece que funciona y constantemente consigue hacerme feliz... Feliz porque siento que estoy haciendo algo bueno por el mundo y no por mí misma. Es una señal, ¿no?
Chapeau por todos los que ayudan.
Se les quiere.... sí señor!
¡Y todas a una!
¡Chicas, podemos!
¡si si si!
Y bueno, estoy contenta porque esto parece que funciona y constantemente consigue hacerme feliz... Feliz porque siento que estoy haciendo algo bueno por el mundo y no por mí misma. Es una señal, ¿no?
Chapeau por todos los que ayudan.
Se les quiere.... sí señor!
¡Y todas a una!
¡Chicas, podemos!
¡si si si!
3.3.09
notequedescallado!
2.3.09
laluzdeltodavía
Sus ojos.
Eran sus ojos y esa forma que tenía de mirar. Eran como llamas... Si, tenía unas llamas dentro, en el iris, o algo así, como verdes, pero un verde tremendamente esperanza. Un verde que te hacía pensar que eras la mujer con la mejor suerte del mundo y que, en cualquiera de las veces que te miraba, podrías entender la armonía del universo.
Si... Recuerdo que sentía escalofrío por las mañanas, cuando abría los ojos, y la encontraba mirándome. [He de decir, que por las mañanas siempre parecíamos siamesas, y que las sábanas acababan vete tu a saber dónde porque nuestras batallas eran infernalmente poderosas]. La encontraba mirándome, precisamente, en el instante en que yo quería mirarla. Y es que era eso, constantemente, una mirada, tras otra mirada y así podíamos pasarnos la vida entera, hablando con las ojos y sin decirnos nada. Después de un rato, agradeciendo en la cama, se ponía su camisa a rayas, me sonreía, y se iba a la cocina a prepararme un té y tostadas. Recuerdo, ay qué bueno es recordar, que cuando entraba en su cuarto de baño y encontraba mi cepillo de dientes al lado del suyo me reía por dentro. ¿Cómo podría hacerme sentir como en casa algo tan sencillo? Después de la ducha, me vestía, desayunaba y le contaba mis sueños, los que había tenido (si era así), esa misma noche. Me escucha paciente, y siempre acababa escribiéndolos, porque decía que deberíamos de tener una colección escrita de sueños pasados para ver si se cumplen... Mientras yo preparaba la compota de fruta que nos llevábamos, ambas, para el trabajo, ella se vestía. Se tapaba su curvilíneo cuerpo con ropas baratas, que le hacía ser más hermosa. Llenas de colores, tomabamos el metro y cada una acababa en una estación. Yo me quedaba tres más pasada su parada. Quiero decir que ella bajaba antes, y hacía corazones y formas de estrella con sus manos cuando el tren se iba... Y yo me ponía triste, o menos contenta, porque detestaba pasar medio día sin ella. Por eso le llamaba en mi hora de comer, desde el taller, preguntándole cualquier chorrada de casa... como excusa de mi impaciencia y preocupación. Pero me conocía bien, porque es una de las personas que más me conocen, y se reía de mi e iba a buscarme, cuando menos lo esperaba, a la salida... Y es que ha sido la única persona que me ha esperado a la salida. Tan sonriente, tan hermosa...
La quise como a nadie he querido nunca.
Y en unas horas... en su cumpleaños.
Felicidades, Alicia (en el país de las maravillas).
Eran sus ojos y esa forma que tenía de mirar. Eran como llamas... Si, tenía unas llamas dentro, en el iris, o algo así, como verdes, pero un verde tremendamente esperanza. Un verde que te hacía pensar que eras la mujer con la mejor suerte del mundo y que, en cualquiera de las veces que te miraba, podrías entender la armonía del universo.
Si... Recuerdo que sentía escalofrío por las mañanas, cuando abría los ojos, y la encontraba mirándome. [He de decir, que por las mañanas siempre parecíamos siamesas, y que las sábanas acababan vete tu a saber dónde porque nuestras batallas eran infernalmente poderosas]. La encontraba mirándome, precisamente, en el instante en que yo quería mirarla. Y es que era eso, constantemente, una mirada, tras otra mirada y así podíamos pasarnos la vida entera, hablando con las ojos y sin decirnos nada. Después de un rato, agradeciendo en la cama, se ponía su camisa a rayas, me sonreía, y se iba a la cocina a prepararme un té y tostadas. Recuerdo, ay qué bueno es recordar, que cuando entraba en su cuarto de baño y encontraba mi cepillo de dientes al lado del suyo me reía por dentro. ¿Cómo podría hacerme sentir como en casa algo tan sencillo? Después de la ducha, me vestía, desayunaba y le contaba mis sueños, los que había tenido (si era así), esa misma noche. Me escucha paciente, y siempre acababa escribiéndolos, porque decía que deberíamos de tener una colección escrita de sueños pasados para ver si se cumplen... Mientras yo preparaba la compota de fruta que nos llevábamos, ambas, para el trabajo, ella se vestía. Se tapaba su curvilíneo cuerpo con ropas baratas, que le hacía ser más hermosa. Llenas de colores, tomabamos el metro y cada una acababa en una estación. Yo me quedaba tres más pasada su parada. Quiero decir que ella bajaba antes, y hacía corazones y formas de estrella con sus manos cuando el tren se iba... Y yo me ponía triste, o menos contenta, porque detestaba pasar medio día sin ella. Por eso le llamaba en mi hora de comer, desde el taller, preguntándole cualquier chorrada de casa... como excusa de mi impaciencia y preocupación. Pero me conocía bien, porque es una de las personas que más me conocen, y se reía de mi e iba a buscarme, cuando menos lo esperaba, a la salida... Y es que ha sido la única persona que me ha esperado a la salida. Tan sonriente, tan hermosa...
La quise como a nadie he querido nunca.
Y en unas horas... en su cumpleaños.
Felicidades, Alicia (en el país de las maravillas).
ydespuéssiemprelacúpula
Tengo un pez frío atravesándome la garganta. A veces parece que quiere salir y aletea, otras, solo se mueve de arriba a abajo para joder un poquito y hacerme ver, que tengo frío en los pulmones y mis dientes tiritan. Aún así, le chupa la sombra del vientre al aire y saco la cara por la ventanilla para helarme un poquito las mejillas y ponerlas rojas, y que me entren ganas locas en los ojos para mirar al sol de frente y no tener que bajar la mirada (que ese es muy listo y quiere ser el rey y a veces no hay que dejarle!)... Siento como mis manos busca algo que no encuentra y se ponen nerviosas y me miran, me miran a la boca, con cara de pena pidiendome a gritos vete tu a saber, que puede parecerse al calor de media noche, al sonido, a los gritos de respiración en silencio. Y me jode, y me duele, esta situación resonadamente boba que hace que mis oídos le griten al pozo un montón de "chalauras" que se dezlizan sin miramientos al agua fría y putrefacta de abajo. Abajo, abajo, abajo, que yo no quiero estar allá! Entonces me giro, me doy la vuelta y me digo "ni modo" y me pongo a saltar de alegría, de una alegría absurda que me ha tomado por la cintura, y entro en el mundo de los peces colgados del aire. Porque allí se está mejor. Porque allí no tengo que fingir estar alegre o intuir las cosas... Porque allí soy yo, no un estracto de mí.
¿Sabéis una cosa? ¿Habéis sentido alguna vez un pez como la exacta sobra de una nube voleta? yo si, y me encanta. Y me gusta sentir que si lo apreto contre su impermeable es un día de sopa fría, como el de hoy, así, bien feo, bien gris... tan hermoso. Y mando un montón de palabras por email para a ver si me contestan y me dicen que si, que puedo ir, que me abren las puertas y me agarran un poquito los ojos, para que no se escapen y para que se asienten de una vez, que ya es hora. Que empiezan a estar loquitos de tanta magia, tanto amor, y tanta creatividad suelta. Pavota, que al fin y al cabo, es lo que soy. Y es que no hay, para eso, ninguna explicación exacta solo que, es un verbo puro... un que-rer.
Un quer-er... Enterate.
¿Sabéis una cosa? ¿Habéis sentido alguna vez un pez como la exacta sobra de una nube voleta? yo si, y me encanta. Y me gusta sentir que si lo apreto contre su impermeable es un día de sopa fría, como el de hoy, así, bien feo, bien gris... tan hermoso. Y mando un montón de palabras por email para a ver si me contestan y me dicen que si, que puedo ir, que me abren las puertas y me agarran un poquito los ojos, para que no se escapen y para que se asienten de una vez, que ya es hora. Que empiezan a estar loquitos de tanta magia, tanto amor, y tanta creatividad suelta. Pavota, que al fin y al cabo, es lo que soy. Y es que no hay, para eso, ninguna explicación exacta solo que, es un verbo puro... un que-rer.
Un quer-er... Enterate.
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Mis mejores deseos para tí:
Que el eterno Sol te ilumine,
que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*
que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*


