Tengo un amigo en la cárcel y pienso en él cada vez que alguien me habla de la Navidad. ¿Qué libertad, qué pasión, qué amor, qué solidaridad, se esconde tras las compras navideñas, tras las luces que cuelgan en toda la ciudad, en todos los comercios, en todos los balcones y que tanto presupuesto costó y noche a noche sigue costando?¿Qué demonios se oculta tras las largas colas a las entradas de los centros comerciales?¿Y en las manos de aquel que duerme en la calle, alguien miró? ¿Dónde está el Dios que tanto veneran y que celebran el día de nochebuena durante todo el año, acaso olvidaron los demás 364 días o la razón de por qué él nació ese 25 de Diciembre? ¿A caso no se dieron cuenta de que el teléfono no suena en el hospital, en la residencia del abuelo, en Senegal, en la India... en la casa de al lado porque nadie llama nunca, porque nadie ve?
¿En qué nos convertimos cuando olvidamos que tenemos corazón para los demás? ¿En qué coño queremos convertirnos? ¿Por qué tanta jodida desigualdad? ¿Por qué apartar la vista?
Piensa... ¿vas a contribuir? Yo no.
Feliz falsedad.
Y bendito seas...

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