Hace unos segundos lo hablaba con mi madre que doblaba la ropa y sonreía. Días como esto, cuando el cielo está totalmente encapotado, en plan "pancita de burro" (que dirían los isleros lindos), los huesos se debilitan y de todas todas te pones triste. ¡No puedo vivir sin sol... me desanima! Pese a que me encanta la lluvia, el nublado, el invierno y el frío... Ay. Me siento como un vampiro necesitando un bosque para cazar. Estoy hambrienta, descuidada, melancólica. A ratos mirando el cielo y preguntándome cientos de bobadas que me nublan los ojos y... me entran ganas de volver a la cama y no salir de ahi jamás. Pero no, hoy toca comida familiar en no se qué restaurante y después trabajar. Trabajar un día como hoy... ¿a quién se le ocurre?
Ay...

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