Apareció con su sonrisa, sus manos, su energía; con esos calcetines de colores, su Renault5 amarillo, con sus muñequitos de vaqueros e indios, su cocina; sus chupitos, su historia, su charla apasionada de politíca, sus sueños. Apareció, con ese amanecer de invierno en ese día tan hermosamente frío, con su locura y ese ilusión compartida...
Es increible la de personas increibles que se unen al Camino...

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