Hace una semana su madre vino pidiendome que por favor, hablara con él, que utilizara esa verborrea y ese carácter de política que tengo (palabras textuales) para contarle un poquito sobre la vida y todo lo que le esperaba. Entonces, me acerqué a él y con la oreja puesta en la barriguita, digamos que la forma más cercana físicamente a él, susurré y le dije "Cristobal, sal, por favor, me muro por conocerte! yo cuidaré de ti, no tengas miedo, vamos, te esperan cosas grandiosas". Y las dos, la mamá y yo, nos reímos. Una semana después Cristobal Ahmed, por fin, está en el mundo. Con su carita africana y sus manos preciosamente pequeñas agarra con fuerza la vida y me encanta! Será fuerte, se le ve. Y sin duda tiene tantas manos a donde agarrarse que incluso este frío de Diciembre tendrá que pensárselo dos veces antes de ir a por él...
Va por ti, mi pequeñito.
Por tu larga vida.
Bienvenido

:)
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